Un brindis para amarnos
La melodía suave del saxo suena. Ese saxo inconfundible, el de “Baker Street”, que siempre me ha parecido el sonido de la nostalgia: de alguien caminando solo por una calle larga, buscando una salida, buscando algo.
El sacacorchos ha hecho su trabajo. Una copa de vino descansa a mi lado mientras el compás avanza, y esa voz casi angelical empieza a sonar.
Así comienza mi festividad de San Valentín, solo, en aquella habitación.
A priori,........
