Centinelas de la sombra
Hay noticias que llegan con el aroma del café recién hecho y el crujir de la prensa de papel trayendo ecos de otros tiempos, un destello de cuando las ciudades tenían pulso humano en sus arterias oscuras. Leo que, en Esplugas de Llobregat, el aire nocturno ha recuperado una silueta que muchos daban por extinguida, sepultada bajo el asfalto del progreso tecnológico y la frialdad de las alarmas conectadas a centrales remotas. Ha vuelto el sereno.
El sereno que me acompañó toda la juventud era asturiano (como casi todos), bajo de talla y fornido de cachopos y pote de berzas. Fue cómplice de las horas que mi locura esconde y me dio horas de conversación sobre lo divino y........
