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El fin del chavismo

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17.01.2026

La última de las delirantes utopías latinoamericanas dejó de existir a la 1:01 am del 3 de enero de 2025 cuando un comando de la Fuerza Delta de los Estados Unidos aprehendió al dictador Nicolás Maduro y a su señora y se los llevaron a una corte en Nueva York para ser juzgados por narcotráfico.

Claro, todavía siguen ahí Diosdado, Padrino, los Tareks, Alex Saab y decenas de miles de enchufados, rufianes y sabandijas que hacían parte del régimen. Y la Delsy, que por ahora funge como guardiana de las ruinas. Pero el chavismo ya no existe. Solo queda su reflejo fantasmal, como los dolores que sienten los amputados en las piernas que les hacen falta.

Esta mentira duró más de un cuarto de siglo, sostenida primero por la verborrea del líder, luego por el dinero y, cuando se acabó, por la represión inmisericorde. La mezcla diabólica de rabia, odio y resentimiento que era su esencia, —las emociones tristes explotadas con magistralidad por un disparatado teniente coronel que se creía la reencarnación de Bolívar— causó la crisis humanitaria más grande de la historia del continente. Ocho millones de personas tuvieron que deambular por el planeta para evitar el hambre y la desolación en lo que fue el país más rico de América Latina.

Venezuela, como decía Garry Kasparov en su cuenta de X, no es lo que pasa cuando el socialismo fracasa sino lo que pasa cuando el socialismo triunfa.

Porque durante un buen rato Chávez venció y a muchos convenció. En esta parte del mundo las quimeras no mueren fácilmente. Aquí, hacer una y otra vez lo mismo esperando un resultado diferente no es síntoma de locura, sino de virtud. El coctel de arielismo y marxismo que emborrachó a la izquierda latinoamericana ya había demostrado sus efectos nefastos en la Cuba castrista. Lo que no........

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