¿Por quién votará un taxista con diabetes?, por Rosa María Palacios
No es fácil ser dependiente de cada inyección de insulina para sobrevivir. José fue diagnosticado con diabetes tipo 1 desde niño. Ha sobrellevado la enfermedad gracias al esfuerzo coordinado de sus padres que, en medio de la pobreza y gracias a contar con Essalud, pudieron afrontar esta necesidad de vida o muerte. José (y su familia) aprendieron a comer bien, hacer ejercicio, tener un sueño reparador y manejar el estrés. Su condición de vida, casi normal, lo mantuvo siempre en Essalud a través de la IERL desde la que puntualmente aporta. El trabajador José se casó, tuvo una hija y se dedicó a alquilar una camioneta para hacer taxi al aeropuerto y dar servicios cuando le sale un trabajo extra. Como es lo más económico, el combustible del taxi es gas natural vehicular. El año pasado, con gran alegría supo que su muy dedicada hija había ganado la posibilidad de estudiar en la Pontificia Universidad Católica (impagable para él) gracias a Beca 18.
La vida puede cambiarte en los segundos de una explosión en medio de las honduras inaccesibles de la selva. José ya no puede echar gas natural a su vehículo y no se sabe cuándo se va a restablecer el servicio luego de la explosión en el ducto de Camisea. Su hija sigue esperando noticias, pero, desolada, sabe que todos sus sueños de estudiar desaparecieron con la oferta de 20,000 becas que hizo Dina Boluarte y nadie presupuestó en un Congreso ávido por premiar a sus contratistas y olvidar buenos estudiantes. Pero a estas tristezas, se sumó la sombra de la muerte. Minsa y Essalud no se aprovisionaron correctamente........
