Las tetas de mis vacas
Hay una idea popularizada y casi convertida en verdad de puño, que se recita con total convicción: “con el dinero del gobierno”. Como si existieran unas vacas generosas en los parqueaderos de los edificios públicos, a las que el presidente y sus ministros de turno pudieran ordeñarles billetes para todo lo que se les ocurre: ojalá fuera para la salud, la justicia, la seguridad o las pensiones, pero pareciera que con frecuencia es para nóminas y contratos… y, en algunos casos menos edificantes, para el despilfarro y la corrupción.
Por estos días es menester decirlo sin rodeos: el gobierno no produce ni un solo peso. No cultiva, no fabrica, no transporta, no comercia, no exporta, no explora; no madruga a abrir una empresa ni se desvela con la angustia de cumplirle a sus empleados, proveedores y, por supuesto al mismo gobierno, que cada vez ayuda menos y exige más. Para que quede claro: el gobierno solo administra el dinero que ciudadanos y empresas le tributan. Su función es administrar, de la manera más efectiva, ética y equitativa, los recursos que previamente han producido empresas y personas.
Dicho de forma........
