Del consumo público a la inversión: el reto del próximo gobierno
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Los datos del PIB del segundo trimestre sorprendieron al alza: la economía creció 3,5% anual, cuando el mercado esperaba que fuera en torno al 3%. La celebración, sin embargo, exige leer la composición: el gasto de consumo del gobierno creció un desbordado 12,2% anual y aportó 54% de dicho crecimiento (1,9 de los 3,5 puntos porcentuales). El consumo de los hogares, con un aumento de 2,8%, aportó 2,1 puntos. Hace tres años se escribía en este espacio que Colombia vivía una crisis de confianza: el PIB retomaba su tendencia prepandemia, pero la inversión había caído en un 10% en términos reales. Este último diagnóstico sigue vigente: la formación bruta de capital fijo continúa cerca de 9% por debajo del nivel de 2019, y su peso en el PIB cayó de 21% a 16%. En pesos corrientes, el gobierno consume (16,5% del PIB en el trimestre) más de lo que el país invierte (15,5% del PIB en inversión fija).
La sorpresa del trimestre es el reflejo del modelo de crecimiento del gobierno saliente. Desde mediados de 2022 el consumo público acumula una expansión de 19,8% en términos reales, más del doble de 7,5% que creció el PIB, mientras la inversión fija cayó 5%. Usar el consumo del gobierno como motor es poco sostenible por tres razones. Primero, se financia con un déficit que presiona la deuda, que ya suma $1.167 billones (60,5% del PIB a junio). Segundo, a diferencia de la inversión, este gasto no amplía la capacidad productiva futura. Tercero, ya genera desbalances: la demanda interna creció 4,9%, muy por encima del producto, con importaciones subiendo 7,5% y exportaciones cayendo........
