Dejar ir
Acompañar hasta la puerta, abrirla con suavidad, dar un abrazo y dejar ir sin culpa a quien quiere marcharse es el mayor acto de amor que se puede ofrecer. Aún sabiendo quien se queda atrás que eso sembrará un dolor que no desaparecerá. Aún sintiendo que los reencuentros estarán marcados por la tristeza de otra despedida, en el mismo instante del beso de bienvenida. Conceder a otro la libertad plena de elegir su camino, sin que se sienta obligado a mirar hacia atrás con remordimiento, es lo que marca la diferencia entre el amor grande y todos los demás.
No solo hay que querer mucho, hay que querer bien, aunque nos cueste.
Como los padres........
