¡Que nadie copie!
Un cachondeo. Eso ha sido la PAU este año en Galicia. Y no para bien precisamente. La CIUG, encargada de la realización de las pruebas, diseñó un “súper protocolo anti-copiones”. Inhibidores de frecuencia, detectores electrónicos y más autoridad para los vigilantes que podían revisar las gafas, los bolígrafos o las calculadoras. Sin embargo, mientras pensaban en todo esto, algunos de los responsables de la elaboración de los exámenes no se preocupó ni de cumplir con los criterios que ellos mismos pautaron.
Es cierto que todos tenemos errores y nos equivocamos, pero aquí están jugando con........
