Taiwán, Sánchez y China
Lo sucedido esta semana con el viaje frustrado del presidente taiwanés, Lai Ching-te, al Reino de Eswatini merece una reacción indignada y el replanteamiento geopolítico de la relación con el régimen de Xi Jinping. Los gobiernos de Seychelles, Mauricio y Madagascar revocaron o negaron permisos de sobrevuelo al avión presidencial taiwanés por la presión feroz de la República Popular China. Es la primera vez que un presidente taiwanés se ve forzado a suspender un desplazamiento por un bloqueo así. Ha sido un acto de piratería ejercido por una dictadura atroz contra una democracia plena. Beijing ha querido dejar claro que pretende decidir no sólo quién reconoce a la isla, sino incluso por dónde puede volar su presidente. Esa es la China de Xi, que tiraniza a su población y exporta el miedo a otros países. Es la China que ha vaciado de contenido las libertades prometidas a Hong Kong y heredadas de Londres. Es la que en Xinjiang comete el genocidio de millones de uigures. Es la que lleva décadas de ocupación y culturicidio en Tíbet;. Es la que acaba de aprobar nuevas políticas etnocéntricas contra lenguas y minorías. Pero es también la que, además de amenazar todos los días a Taiwán, busca amedrentar a países como Filipinas mientras da rienda suelta a un insidioso expansionismo. Es la que ampara........
