La selectividad: un problema complejo con solución (que no es el examen único)
El sistema de acceso a la universidad en España (por la vía del Bachillerato que es la más común) debiera fundamentarse en los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad. Diversos estudios e informes de organismos como la Fundación COTEC y la OCDE han analizado cómo el origen socioeconómico condiciona el éxito en las pruebas de acceso a la universidad en España, existiendo una clara correlación entre la nota de acceso y el nivel socioeconómico, lo que hace a la prueba, per se, poco igualitaria. Diversas circunstancias, como por ejemplo la peculiaridad de nuestro sistema autonómico, junto con el hecho de que existe un distrito único que permite que cualquier estudiante pueda acceder a cualquier universidad con la nota suficiente, incide en la falta de equidad. Pero, además, que no se garantice el premio del mérito y la capacidad. Y de esto último, la culpable es la PAU (prueba de acceso a la universidad).
Para entender el problema hay que intentar entender cómo es el proceso. Una vez superado el bachillerato, para entrar en una universidad pública, hay que superar dos etapas: el acceso y la admisión. La fase de acceso está compuesta por cuatro exámenes (Lengua, Historia/Filosofía, Idioma y una Materia “de Modalidad”, dependiendo del tipo de bachillerato), cuya calificación se obtiene mediante la media aritmética de las pruebas realizadas. Esta es la llamada PAU. Para que esta nota pueda incorporarse al cálculo de la nota de acceso a la universidad, debe ser igual o superior a 4 puntos. La nota de acceso se calcula mediante la media ponderada entre el 60% de la calificación final de bachillerato y el 40% de la nota obtenida en la fase de acceso. Cuando el resultado final es igual o superior a 5 puntos, el estudiante obtiene, con validez indefinida, el acceso a los estudios de Grado en las universidades españolas.
Como vemos, casi hay que estudiar un master para entender este proceso, que a veces permite a los más pícaros sacar partido de este galimatías. Pese a que se está haciendo un gran esfuerzo por armonizar en toda España el tipo de examen (en 2025 la conferencia de rectores -CRUE- creó un grupo de trabajo de armonización del acceso y la admisión), en cada comunidad autónoma el examen es distinto, hecho por profesores distintos, que corrigen con criterios de severidad distintoS...
Pero eso no nos garantiza acceder a la universidad, especialmente si queremos estudiar una determinada carrera que sea muy demandada. Desde el año 2010 y, supuestamente, para mejorar la discriminación en la entrada a la universidad, en la PAU se incluyó una segunda fase de admisión, voluntaria (pero sin la cual es prácticamente imposible ser admitido en ningún sitio, vamos, obligatorio), basada en la mejora con los resultados de exámenes vinculados a asignaturas “afines” a determinadas titulaciones. Esta parte “voluntaria”........
