Lo que no se cuenta en el escenario
Hace poco me invitaron a dar una charla en un foro empresarial. Nada extraordinario: un atril, un micrófono, treinta minutos y un público que esperaba escuchar la historia de éxito de una empresa gallega que cotiza en bolsa y crece a doble dígito. Preparé la presentación con los hitos habituales, pero al revisarlos la noche anterior, me di cuenta de que me aburría a mí mismo. Todo era cierto, pero nada era “la verdad”. Era la versión limpia, la que queda bien en un escenario, esa que se aplaude por cortesía y se olvida nada más salir.
Así que borré la mitad de las diapositivas, empecé de nuevo y decidí contar lo que nadie dice en público. Hablé de las noches en las que quise dejarlo todo, del año en que perdimos a nuestro mayor cliente y tuve que mirar a mi equipo sin saber si podríamos mantener todos los empleos y de la soledad en un avión destino México, jugándome el futuro de la empresa en una reunión de cuarenta minutos. Y conté también que muchas decisiones que hoy parecen brillantes fueron, en su momento, apuestas a ciegas que pudieron salir........
