El autotune de los tres tenores
El juicio televisado de las mascarillas amenazaba con convertirse en el primer gran concierto de los tres tenores de la corrupción sanchista. Pero el autotune ha fallado porque resulta difícil distinguir el bien del mal, la verdad de la mentira, lo trascendente del chascarrillo, la letra de La Traviata corrupta de la música lírica de Giuseppe Verdi. Es todo tan grotesco que se requiere un verdadero acto de fe para diferenciar lo verdadero de lo falso, para comprender la enrevesada madeja de mentiras, engaños y corruptelas que anuda al poder establecido. El juicio de la Kitchen transcurre con celebridades de la política pretérita desfilando sin parar, en un intento mediático y político de traer al presente el pasado de la Gürtel ya sentenciado en los tribunales y las urnas. Es la baza que juega el aparato de Ferraz y Moncloa para convertir la corrupción propia de hoy en un juicio ajeno del ayer. Pero ahí tenemos la vista del caso de las mascarillas en el Supremo, mientras Pujol se va de rositas por edad y razones cognitivas, pese a las evidencias del 3 por ciento comisionista como presunta procedencia de la fortuna familiar en Andorra atribuida al abuelo Florenci.
Camino de la derrota socialista del 17 de mayo en Andalucía, Pedro y Mariajesús tiran de la “prioridad nacional”, vivienda y sanidad para rascar algún escaño, ya que desde el Tribunal Constitucional Conde Pumpido rebajó la condena de la corrupción de los ERE con la que reformular la campaña electoral. El problema es que el sanchismo socialista andaluz está amordazado por su propia mascarilla de corruptelas, de modo que el batacazo se presiente en Ferraz como preámbulo del descalabro en las generales. De los casos Begoña y Hermanísimo a los rescates de Air Europa y Plus Ultra hay todo un ramillete de vergüenzas que pasan por Hidrocarburos, la financiación del PSOE y los........
