Bienvenido al calabozo
Con qué ilusión esperaba la ciudad la actuación de Miguel en las fiestas. Pero, hermano lector, a veces el destino tiene otros planes. Ya lo habrán leído: un tropiezo casual fue la causa de que no viniera. Sé bien lo que le duele a Miguel suspender un concierto ahora que tiene una banda fantástica y, como protegido por los dioses, está lleno de energía y lleva el duende granadino atado a la cintura.
Hay que joderse, cuántas veces me preguntan en la ciudad por aquel concierto en O Couto el verano del 83, con Luz y Leño. En la historia de la música de esta ciudad ningún concierto marcó a tantas generaciones como aquel día. Cierto, fueron muchos los que descubrieron por primera vez el rock, que quizás habían escuchado en los coches eléctricos y en las fiestas en la Alameda. Aquello está en el imaginario colectivo de esta Auria tan extraña.
Pero te cuento.........
