Sentirse un fraude
Ana* llega a consulta frecuentemente abrumada, angustiada, sintiéndose insuficiente: en su vida académica, en la profesional y como mamá de dos. Desde hace mucho tiempo, tal vez toda la vida, ha creído que tiene que ser la mejor, superar todos los retos, hacer las cosas perfectamente. Nunca nadie se lo pidió, sus padres no le exigían explícitamente nada; el origen de esta forma de relacionarse con el mundo es incierto, pero hoy, como adulta, está segura de padecer el síndrome del impostor.
El síndrome del impostor es un fenómeno llamado así por primera vez en 1978 por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes, para describir la experiencia persistente de sentirse un fraude pese a contar con evidencias objetivas de competencia, logros o reconocimiento. Quienes la padecen suelen atribuirle sus éxitos a la suerte, a que se han esforzado mucho más que el promedio o a circunstancias externas. Todo lo que sirva........
