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El litio y la estrategia del Petroyuan

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05.04.2026

La escalada del conflicto en Medio Oriente ha catalizado una guerra económica enfocada en la erosión del petrodólar y la adopción del petroyuan. China, principal comprador de crudo, busca impulsar su moneda, mientras que Irán permite pagos en yuanes, amenazando el orden monetario de 50 años que sostiene la hegemonía del dólar.

La estrategia de Irán se centra en una guerra de desgaste asimétrica buscando elevar los costos económicos y políticos para Estados Unidos e Israel hasta hacer insostenible el conflicto, más que lograr una victoria militar directa sobre sus agresores.

La apertura del canal de Ormuz significaría un alivio inmediato para los mercados de capitales de Wall Street: los bonos y las acciones se recuperarían y liberarían la presión económica acumulada en las últimas semanas, pero eso no va a pasar, ya que Irán tiene el control férreo del estrecho.

Irán busca condicionar el paso de petroleros por el Estrecho de Ormuz, requiriendo a los países del Golfo demostrar que su carga se vende en contratos en renminbi chino, en lugar de dólares estadounidenses. Esta medida busca forzar la desdolarización del comercio energético, alineando la región con la moneda china, la demanda de dólares caería y la reinversión de dinero desde los países del Golfo en bonos del Tesoro de EEUU también disminuiría.

La desdolarización potencial es enorme: más de $us 30.000 millones en comercio petrolero podrían liquidarse sin dólares solo con los países del golfo.

La ruptura del petrodólar sería desastrosa para EEUU: cortaría una gran fuente de fondos que normalmente terminan en activos en dólares. Si de repente hay un exceso de renminbi procedente de ventas de petróleo, el siguiente paso lógico será comprar acciones y bonos chinos, EEUU encontraría más difícil y caro financiarse; esto representaría algo inédito, un realineamiento del sistema financiero global.

En ese contexto, la transición energética se ha acelerado en un nuevo escenario de política de poder, donde los minerales críticos y en especial el litio tienen a menudo mayor valor estratégico que los hidrocarburos.

Según datos citados por The Economist, varios de los minerales críticos más importantes se agrupan en el cuadrante superior, en el eje de las ordenadas está el alto riesgo/ en el eje de las abscisas esta la alta importancia.

El litio se encuentra en el cuadrante de mayor riesgo y de mayor importancia. Actualmente, China tiene más de la mitad de la demanda mundial de litio, domina gran parte de la extracción y, sobre todo, controla aproximadamente el 65% de la capacidad mundial de procesamiento y refinado: fabrican cerca del 80% de las celdas de baterías de iones de litio del mundo. Tienen el ecosistema completo, la cadena de valor desde los salares hasta el auto eléctrico.

La lección principal es clara: la ventaja estratégica principal del litio reside en la fase final de la cadena de valor, la salmuera: agua saturada de sales que carece de valor económico directo, pero que se puede transformar en carbonato de litio grado batería a través de procesos químicos industriales de purificación y precipitación. Esta conversión tecnológica permite extraer litio del agua salada y elevarlo a un producto de alta demanda.

Para Bolivia, Chile y Argentina, el litio se convierte en instrumento geopolítico, una palanca de soberanía sobre su futuro. Por lo tanto, el carácter estratégico del litio radica en su papel fundamental para la transición energética y la movilidad eléctrica, al ser insustituible en la fabricación de baterías de iones de litio. Es clave por su alta demanda tecnológica, la acumulación de reservas en pocos países como en el «Triángulo del Litio» y su potencial para generar valor agregado, empleo y desarrollo económico a través de la industrialización nacional, lo que lo convierte en el recurso estratégico clave del siglo XXI.

*Es doctor en economía y comercio de la Universidad La Sapienza de Roma, Italia


© La Razón