El viraje estratégico de Estados Unidos
Estados Unidos ha comenzado a redefinir su política exterior no por capricho ideológico, sino porque el orden nacido después de la Guerra Fría ha dejado de ofrecerle seguridad y ventajas estratégicas. En el nuevo escenario, potencias emergentes disputan abiertamente su influencia. Las naciones no cambian de rumbo por discursos. Cambian cuando la realidad las obliga.
Durante más de tres décadas, la potencia norteamericana actuó bajo la premisa indiscutible de que el comercio global y la interdependencia económica, junto con las instituciones multilaterales, generarían estabilidad y convergencia política. Se creyó que el mercado suavizaría a los regímenes autoritarios y que la integración económica diluiría los conflictos ideológicos. Francis Fukuyama formuló esa idea en su “Fin de la historia”.
Pero ese supuesto ha quedado atrás. La realidad lo desmintió.
China no se convirtió en una democracia de mercado; se transformó en una potencia tecnológica autoritaria con ambiciones globales y una proyección mundial cada vez más agresiva. Rusia no se integró al orden liberal; reapareció como actor revisionista........
