Estados Unidos me ha robado el sueño
Llevo diez días sin pegar ojo. El viernes 8 de mayo se subían a la página web del Departamento de Guerra de los Estados Unidos 162 carpetas con documentos confidenciales sobre ovnis. Se cumplía así la inédita voluntad del presidente de los Estados Unidos de sacar del limbo del «top secret» lo que NASA, Fuerza Aérea y FBI han estado recopilando sobre este enigma desde, al menos, 1947. Mi primer escrutinio no ha dado aún con nada que aclare cuál es la naturaleza de uno de los fenómenos más intrigantes de todos los tiempos, pero su información deja fuera de duda que este existe y que desafía a nuestra tecnología.
El material desclasificado incluye casi una treintena de videos militares. Cámaras de alta resolución han captado las evoluciones de luces y objetos que no se comportan como lo haría cualquiera de nuestros aviones o drones. Se han publicado también fotografías e informes de los programas espaciales Gemini y Apolo, en los que se reconoce la presencia de intrusos de origen desconocido cerca de esas misiones. Un defriefing elaborado por los astronautas de Apolo 11 incluye comentarios sobre un «cilindro en forma de L» que estuvo cerca de su nave mientras se dirigían a la Luna. Hablan incluso de flashes captados desde el interior de la cápsula y de brillos inexplicables sobre la superficie de nuestro satélite. Por supuesto, nada de eso ha........
