Si el mundo fuese un anillo, Ormuz sería su joya
Un proverbio árabe lo afirmaba casi de manera poética y tajante: “Si el mundo fuese un anillo, el Estrecho de Ormuz sería su más grande joya”. Su valor histórico es tan importante, especialmente, para la geopolítica económica del mundo, que ya en los textos de los navegantes griegos y persas, el estrecho era protagonista en sus bitácoras, porque por sus aguas – narraban los comerciantes navieros de aquellas épocas -, pasaban todas las riquezas del mundo.
Este estrecho es uno de los puntos estratégicos más decisivos del planeta, antes y ahora. En el tercer milenio, de nuestra era, por ejemplo, pasaban por Ormuz las turquesas y el valiosísimo lapislázuli procedentes de las montañas del Hindu Kush, para el deleite de las élites europeas que se daban el lujo de fulgurar vestimentas teñidas de color azul o de ser retratados por los grandes pintores de la época, como Da Vinci, con ese valiosísimo color.
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Para muchos era considerado el color más noble de todos, el más hermoso de todos y el más perfecto de todos los colores. Ese era el valor – más que el oro en su peso -, de este pigmento elaborado a partir de lapislázuli en polvo. Ver un cuadro con un pigmento azul, era lo más sublime. Lo más precioso al que podían aspirar los mecenas más ricos de la época. Y se comerciaba por el estrecho de Ormuz.
Luego de la conquista islámica que arrebató Ormuz al Imperio persa........
