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La reina ha muerto

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26.02.2026

El lanzamiento de la bomba de neutrones sobre el atolón de la izquierda hecho por Yolanda Díaz tiene todos los visos de llevar a la ministra de Trabajo a un estado de estrés postraumático difícilmente recuperable. Tras el anuncio de que no repetirá como candidata a las próximas elecciones generales al frente de la coalición de izquierdas socia de Gobierno, los codazos se acentúan entre los y las que quieren coger el testigo que entrega sin luchar, después de años de desgaste al frente de esa izquierda alternativa que no ha conseguido agrupar a través de Sumar a los principales partidos del espacio en una candidatura electoral fuerte y con verdaderas opciones de triunfo, perdida en guerras intestinas y fraccionada en facciones irreconciliables. Convertida en referente confederal de la izquierda por obra y gracia de Pablo Iglesias tras su huida, se unió a la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, la exvicepresidenta valenciana Mónica Oltra y la líder de Más Madrid, Mónica García, sin concurso de las exministras Irene Montero e Ione Belarra, que acabó cristalizando en el origen de Sumar y en el divorcio con los morados. Pese a que Díaz tuvo hitos de gestión como la aprobación de la reforma laboral –que hay que recordar salió adelante por el error en la votación del exdiputado del PP Alberto Casero– y el mecanismo de los ERTE en pandemia –que se apuntó como propio cuando ya era una medida articulada en la legislación laboral–, su figura fue creciendo en la misma proporción que provocaba rechazo en el lado contrario, sobre todo entre los empresarios, a los que ninguneó con saña cada vez que subió el salario mínimo interprofesional sin su apoyo y les traicionó una treintena de veces sin pestañear con reformas sobre reformas. Ahora, tras los múltiples reveses electorales y la refundación de la coalición entre Sumar, IU, Más Madrid y Comuns, ha decidido dejarlo, quemada por dentro y por fuera y comida por su demagogia trasnochada. La reina ha muerto, quién será la reina.


© La Razón