Promesas incumplidas
Y aunque no le han pagado, Arturo acude puntual a los llamados; cumple con las órdenes; se queda más de ocho horas y sigue esperando que su jefe cumpla la promesa de que, ahora sí, en la primera quincena de abril, él y todos sus compañeros podrán cobrar. Hay otra promesa sobre la mesa, si resiste, será compensado con el premio de una basificación, es decir, tendrá diversas prestaciones y un sueldo seguro cada 15 días.
Por lo pronto, además de acudir a su trabajo entre semana, los fines batalla con un puesto en un tianguis cerca de su domicilio. Lo poco que gana lo estira para subsistir en lo que llegan esas promesas.
Andrea........
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