Crónica de una muerte anunciada: La pelota no miente
El corrupto rara vez teme al discurso de su adversario. Teme a lo que este sabe. Conoce los contratos, las firmas, los intermediarios y las puertas por donde salió el dinero. Por eso se anticipa. Antes de que el otro clan abra sus archivos, prepara la denuncia, negocia una protección y ensaya su papel de perseguido. En ese partido, algunos salen a la cancha con el resultado pactado.
La escena se repite. Ayer compartían la mesa; hoy se acusan desde una tribuna. Ayer se llamaban compañeros; hoy descubren que el antiguo aliado era un peligro para la patria. La revelación llega cuando se rompe el reparto, cuando alguien exige una porción mayor o cuando el poder cambia de manos. La indignación resulta sospechosa cuando aparece justo después de perder el acceso al botín.
Cada clan........
