Cuando la libertad asusta más que la pobreza
Hay cosas que en Bolivia generan más escándalo que la corrupción, más indignación que el narcotráfico y más histeria que la falta de dólares: que un campesino pueda decidir sobre su propia tierra.
Sí, así de absurdo suena. Y así de real está ocurriendo.
La aprobación de la famosa Ley 157 ha desatado el grito desgarrado de esa izquierda rancia, esa que vive de hablar en nombre del pobre… pero entra en pánico cuando el pobre deja de necesitarla. Porque claro, durante décadas el campesino fue útil: como discurso, como bandera, como víctima permanente. Pero nunca como sujeto libre.
Ahora resulta que ese mismo campesino podrá empeñar su tierra, acceder a crédito, tomar decisiones económicas… en resumen, convertirse en ciudadano. Y eso, en este país, parece un pecado capital.
Porque lo que realmente duele no es la ley. Lo que........
