Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces / Adae Santana
«Nuestros abuelos vieron a los ho-mosexuales, nuestros padres a los transexuales y nosotros, ahora, a los therian», afirmó con rotundidad un alumno de Secundaria el otro día, justo antes de empezar la clase. Entonces, comprendí que tenemos un problema como sociedad. Y no por la existencia de los therian, sino porque haya gente –este alumno no es el único– que los compare con identidades reales como los transexuales, que han tenido que luchar por sus derechos durante décadas. En pocas semanas, este fenómeno social se ha convertido en uno de los temas más recurrentes entre mis alumnos y también para los medios de comunicación. Sin embargo, yo todavía no me he cruzado con ninguno.
Un therian es una persona –sobre todo, ha triunfado entre adolescentes– que dice identificarse espiritualmente con un animal no humano. Esta convicción no implica una transformación física: ellos asumen su cuerpo humano y, como mucho, recurren a imitar los movimientos o los sonidos del animal con el que conectan, se ponen máscaras o colas y graban vídeos para publicarlos en sus perfiles de redes sociales, que son las responsables........
