La huella de una Reina en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Lluis Serra, rector de la ULPGC, distingue como doctora ‘honoris causa’ a la reina emérita doña Sofía, ante el vicerrector Jin Taira. / Angel Medina G. / EFE
Hay días que quedan inscritos en la memoria de las instituciones y en la memoria íntima de quienes los viven. Para la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la investidura de Su Majestad la Reina Doña Sofía como doctora honoris causa ha sido ambas cosas: un acontecimiento histórico y una experiencia profundamente conmovedora.
El paraninfo se llenó como pocas veces lo ha hecho. Personal de administración y servicios, profesorado, investigadores y, de manera muy significativa, estudiantes. La presencia de medio centenar de jóvenes en un acto solemne de esta naturaleza fue una imagen inédita, y también un símbolo: la Universidad reconocía a una figura que ha representado durante décadas los valores del conocimiento, la cultura y la solidaridad, ante quienes están llamados a construir el futuro.
Como rector, me siento profundamente honrado y agradecido. Agradecido a nuestra comunidad universitaria por su entusiasmo y compromiso, y, muy especialmente, a Su Majestad por aceptar este nombramiento con la humildad y la cercanía que la caracterizan. Su serenidad y su cortesía han marcado su estancia entre nosotros.
En el campus de Tafira, la Reina plantó un acebuche, el árbol número catorce del Bosque de la Ciencia. Cada árbol es una vida dedicada al saber y al servicio; el suyo quedará como testimonio de un vínculo que hoy se inicia con nuestra institución y con Canarias.
La sociedad canaria ha vivido esta jornada con ilusión compartida, como un encuentro entre la Universidad y la ciudadanía. La Reina Doña Sofía encarna un modelo de servicio generoso y discreto. Su trayectoria es una lección de humanidad y cultura. Confiamos en que este vínculo perdure muchos años, como símbolo de concordia, inspiración y esperanza.
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