La risa del felón o el bicho que opina
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado miércoles durante una rueda de prensa posetrior a la cumbre de la OTAN. / NECATI SAVAS / EFE
La risa de Pedro Sánchez, al terminar la sesión parlamentaria en la que se aprobaba una moción para que el presidente de España se sometiera de inmediato a una cuestión de confianza o, en su caso, dimitiera del cargo, resulta difícil de entender para cualquiera que se considere demócrata, eso en primer lugar, aunque también apunta a un defecto en el carácter que muchos ya han detectado. Reírse a mandíbula batiente de la voluntad soberana expresada en el Congreso de los Diputados manifiesta que el sujeto desprecia al pueblo que lo ha elegido y, consecuentemente, que para él no hay criterio superior al suyo. Por ende, estamos en presencia de un auténtico autócrata, alguien ajeno a los principios básicos de la representación institucional. En cierto modo, recuerda al matón de patio de colegio, secundado por la gavilla de impresentables........
