El diluvio universal
El martes 20 el PSOE estaba digiriendo –mal– su severa derrota en Andalucía –tras las de Castilla y León, Aragón y Extremadura– cuando de repente estalló el Diluvio Universal. A los casos Ábalos, Cerdán, David Sánchez, y de su propia esposa, Begoña Gómez –todos de rabiosa actualidad– se juntó la bomba de que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama había imputado (estaba investigando) al expresidente Zapatero por cobro de comisiones en el rescate, durante la pandemia, de Plus Ultra –importante en el tráfico aéreo con Venezuela– y de otros delitos. Y el Diluvio subió de grado cuando el día siguiente se conoció el auto de 87 páginas en el que Calama, que no es un Peinado cualquiera, sitúa a Zapatero como jefe e inspirador de una trama corrupta de múltiples actividades delictivas.
Las voces que habían hablado de lawfare enmudecieron. Y, además, los detalles del auto –luego se supo lo de la caja fuerte y las joyas, que es muy efectista– dejaban a Zapatero, caso de que no hubiera delitos, como un negociante ansioso de dinero.........
