¡Colombia tiene escritoras!
La inauguración de la Filbo 2026 dejó, otra vez, una foto que debe avergonzarnos: once hombres en la mesa principal, ninguna escritora. La ministra de Cultura, por su cargo, fue la única mujer; sin esa investidura, la mesa habría sido enteramente masculina. El comunicado Armemos la espantosa, firmado por más de doscientas mujeres del ecosistema del libro, lo nombró con precisión: “un bodegón del patriarcado”. No fue descuido, sino una decisión política sobre quién cuenta en la literatura.Conviene mirar el modelo entero. Esa foto es la consecuencia visible de un ADN que la Filbo arrastra hace décadas: aunque se viste de diversidad, opera con códigos coloniales, patriarcales y capitalistas que la vuelven un mercado donde los autores con sello transnacional tienen agenda privilegiada, mientras editoriales independientes y autoras de provincia compiten por una sala........
