Ramón Escovar León: La estrategia después de Maduro
“La historia está llena de ironías”, escriben Maggie Haberman y Jonathan Swan en la introducción a Regime Change, su reciente libro sobre la segunda presidencia de Donald Trump. Su lectura tiene interés para los venezolanos porque reconstruye, desde dentro de la administración estadounidense, cómo se estudió y planificó durante meses la operación militar del 3 de enero, que terminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores. El libro expone también las distintas posiciones que se enfrentaron en Washington sobre qué hacer con Venezuela y quién debía gobernarla después de Maduro.
Haberman y Swan muestran que la operación militar no fue la primera ni la única alternativa considerada. Antes de recurrir a la fuerza, Donald Trump buscó una salida negociada y utilizó como intermediario al empresario brasileño Joesley Batista, quien conocía personalmente a Maduro. A petición de Trump, viajó a Caracas para convencerlo de que renunciara. Maduro se negó y la gestión fracasó.
Luego Trump recurrió a Tucker Carlson, una personalidad de mayor peso político por su cercanía, en ese momento, con el presidente y por su pegada en la opinión pública estadounidense. Carlson pensaba que una intervención militar destinada a producir un cambio de régimen podía provocar consecuencias imprevisibles, como había ocurrido en Irak. Por eso recomendó mantener la estructura del gobierno para preservar la gobernabilidad.
A esa preocupación se añadió la mirada de Marco Rubio. El secretario de Estado llevaba algún tiempo considerando que la alternativa menos mala para Estados Unidos era sustituir a Maduro por su vicepresidenta, Delcy Rodríguez. Para la víspera de Navidad, el plan estaba........
