Miguel Méndez Fabbiani: ¿Cómo caerá el "Delcynato"?
La intuición zahorí es una cualidad escasísima en el común denominador del liderazgo político hispanoamericano. La nula capacidad para diagnosticar las casuales específicas de nuestra gravísima crisis sistémica está directamente relacionada con el necesario anticipo en el pronóstico certero, sobre la sucesión de acontecimientos políticos y militares que se nos enciman.
Prever con un alto grado de asertividad el advenimiento de los cambios en el horizonte político es condición indispensable para accionar estratégicamente ante el feroz enemigo mortal que confrontamos.
Intuir que el presidente Trump concretaría la extracción militar del capo Nicolás Maduro, era un hecho fáctico tan importante y decisivo como el otear en los vientos alisios del futuro inmediato, que el “Rodrígato” interino no sobrevivirá jamás este segundo periodo del imbatible rubio neoyorquino.
La prolongada y avernal desesperación venezolana hace dificultoso confiar plenamente en los complejos planes del impredecible premier norteamericano. No convence al venezolano popular el lento cumplimiento del estratificado plan militar y político de la Casa Blanca, cuando la crisis socioeconómica se agudiza en la vaciedad de los hambrientos estómagos criollos.
Esto es perfectamente comprensible.
Algunos profetas obnubilados por su infantil odio anti Trump, autodestructivos apóstoles impenitentes de la derrota permanente, interpretan o creen ellos interpretar erróneamente una serie de públicas declaraciones premeditadas por el ex empresario de casinos para crear un panorama de espejismos geopolítico creíbles.
Mera pirotécnica verbal de camuflaje intelectual, lanzada al firmamento de la opinión pública con toda intención de persuadir a Delcy, qué nuestra insigne Premio Nobel ha caído en desgracia. Por ello nos atrevemos a declarar que un pacto petrolero de mutua conveniencia entre Trump y Delcy es franca y totalmente imposible.
El Presidente Trump juega magistralmente con las apariencias, las posiciones y las expectativas según la planificación meticulosa de sus lapsos bélicos en oriente medio. La diplomacia de micrófonos incontinentes parece ser su fuerte cuándo emplea reposadamente las tácticas disuasorias que nos legó el inmortal filósofo asiático Zunt Zu.
Por otro lado, en el campo de la “realpolitik” el magnate exitoso impone mediante su insuperable primacía militar, un subrepticio ajedrez de intereses pragmáticos. Una nueva psicóloga del poder global creada enteramente a su medida como lo haría y lo ha hecho cualquier potencia hegemónica. Jungla tupida de espejos geopolíticos dónde hoy día Delcy cree estar segura de haber “comprado” (aplacado y complacido) al jefe único del Despacho Oval.
Craso error de cálculo estratégico que podría bien costarle el invaluable disfrute de su libertad o muy probablemente su vida misma.
El presidente Trump no aspira lucro económico personal alguno con el petróleo venezolano, como muy mal supone la hija del terrorista finado a finales de los 70ts. El móvil exclusivo del primer magistrado........
