La última opción, por Juan Guerrero
Lo mejor que le ocurrió a Venezuela en los últimos 25 años fue la intervención norteamericana del pasado 3 de enero. Con la totalidad de sus instituciones al garete, incluida su otrora poderosa fuerza armada, el ejército norteamericano penetró sin mayores obstáculos en territorio venezolano.
Como consecuencia de ese hecho, Venezuela en la práctica se encuentra bajo un tutelaje militar, político, económico y, en las próximas semanas, en una permanente vigilancia financiera para controlar la vida administrativa del fallido Estado venezolano.
Guste o no esta es la cruda realidad que vive la moribunda república, donde el soporte de su estructura jurídica es frágil o inexistente, tanto para el ciudadano como para el sistema empresarial. De entrada, se nota una velada presencia del Estado norteamericano, pero a medida que transcurren los días, y con la llegada de asesores de seguridad, agentes federales de finanzas e incluso, asesores militares y de inteligencia, como el FBI, la DEA y la CIA, se evidencia el control total del país caribeño. Y los gringos llegaron al territorio venezolano para quedarse por un buen rato, posiblemente más de 5 años.
En tanto, el oficialismo mediocre y la oposición desunida dirigen sus pasos a lo único que creen es la solución: embochinchar al país con elecciones en el corto plazo. Semejante mentalidad cortoplacista es muestra de la incomprensión sobre la magnitud de lo ocurrido en enero pasado. Porque la acción ejercida por los EEUU (el “chancletazo por el trasero”), no es tanto una decisión del gobierno como sí una planificación, cuidadosamente estudiada y diseñada por la Estrategia de Seguridad Nacional del Estado Norteamericano y ejecutada por el Pentágono, lo........
