menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Humberto García Larralde: La responsabilidad de los militares

3 0
08.07.2025

No suelo simpatizar con lo militar. Demasiadas guerras pueblan la historia, demasiada sangre derramada. Uno se resiste a aceptar que, sin a ello debemos el mundo como es hoy. ¿No hubiera sido posible hacer las cosas de otra forma? Más allá de la insondable discusión sobre la existencia de “guerras justas” (¿?), los criterios que las distinguirían y las supuestas consecuencias de no realizarlas, rebota siempre la convicción de que debería prevalecer la paz, no la guerra: un asunto de supremacía moral. Pero, la lucha por el poder despierta pasiones y apetencias que nos han conducido más por la segunda que por la primera. Luego están los estragos dejados por las dictaduras militares en nuestro país y en los de nuestros vecinos latinoamericanos. Vengo de una familia que hizo suya la idea de que la civilización debería imponerse a la barbarie. Si no nos sacudíamos del dominio chafarote, no superaríamos el atraso ni accederíamos a una sociedad civilizada, promisoria.

Dicho lo anterior, reconozco la existencia de quienes, esgrimiendo razones legítimas, abrazan la carrera militar con propósitos dignos. En fin, ante las dinámicas que mueven al mundo actual, el realismo aconseja contar con una fuerza armada capaz de defender la soberanía nacional. Así lo establece el artículo 328 de la constitución, con la consabida advertencia de que, “…En el cumplimiento de sus funciones [la fuerza armada], está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. …” Y la nación somos todos. En nosotros reside, “intransferiblemente”, su soberanía (Art. 5). Pero la mitificación de nuestra historia terminó glorificando los militares. En nombre del Libertador, se arrogaron la tutoría sobre la República desde sus inicios. No podía confiarse su conducción a civiles que no habían dado igual cuota de sacrificio. Y con ese cuento, una casta militar invocó pasadas glorias para sumir a Venezuela, durante su primer siglo, en innumerables confrontaciones armadas, la más notoria la de la Guerra Federal de 1859-63.

Al constituir, Gómez, una fuerza armada nacional profesionalizada,........

© La Patilla