Más allá de la economía clásica (II): ¿Por qué la insolvencia institucional venezolana secuestró toda la economía?, por David Mendoza
El debate sobre la reconstrucción económica en Venezuela sigue atrapado en una ilusión tecnocrática. Se asume que el colapso se supera ajustando encajes legales, quemando divisas para sostener el tipo de cambio o decretando aperturas comerciales de micrófono. Sin embargo, la teoría económica convencional padece una ceguera de origen: trata a los precios, al dólar y a la inflación como variables aisladas, ignorando que las expectativas reales de los agentes son una propiedad emergente de la predictibilidad y del Capital Perceptual (K) acumulado en el entorno. La economía no nace de las leyes; es moldeada socialmente por las instituciones, las cuales operan como el contenedor invisible indispensable para procesar la incertidumbre y permitir que el intercambio humano fluya sin desintegrarse. Cuando ese contenedor se rompe debido a una profunda insolvencia institucional, el horizonte temporal de la sociedad se comprime y la economía muta en una arena de supervivencia.
El círculo vicioso de la degradación: el bucle coercitivo
El verdadero motor del colapso venezolano no es una simple falla de mercado, sino la dinámica destructiva de la corrupción sistémica. En el marco de la Teoría del Incentivo Relacional (VRP), la corrupción opera como un violento acelerador de caos que quiebra la simetría de la sociedad. Al corromper las reglas, se deforma la geometría del contenedor institucional: unos pocos nodos con poder o conexiones operan bajo una fricción cero artificial, capturando rentas e impunidad, mientras transfieren toda la resistencia, las alcabalas y el costo del entorno al ciudadano común y al productor de la periferia. Como consecuencia, el indicador de derechos relacionales colapsa y el Estado pierde toda su solvencia y credibilidad.
Es en este punto de quiebre donde se activa la trampa. Ante la pérdida drástica del Índice de Solvencia Institucional (ISI), el emisor desprovisto de autoridad legítima pierde la capacidad de coordinar a los agentes de forma voluntaria. Para no perder el control del flujo de recursos, el Estado reacciona de la única manera que conoce en régimen de........
