La única alternativa. El tiempo y la visión no esperan, por Abraham Sequeda
Da la impresión de que la línea de tiempo en Venezuela se tuerce como una barra de acero bajo el fuego de la fragua. Al parecer, los sucesos invitan a algunos a llamar a este momento “transición”; otros lo ven como un “punto de inflexión”. Sin embargo, para un sector escéptico, esto es solo otro pedazo en el curso de una historia que parece conducir a la nada.
El peligro real radica en esa tranquila nada y en la pasmosa inercia que pretende reeditar un blasfemo mecanismo de dilación, ya groseramente conocido por los venezolanos. Frente a esto, en la alta dirigencia, queda una sola opción real. Una y nada más.
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