Reflexiones sobre la visita de León XIV
Vigilia del Papa León XIV en el Estadio Olímpico Lluís Companys. En la foto, el público asistente. Barcelona, 9 de junio de 2026. Fotografía de Ferran Nadeu / FERRAN NADEU / PIM
España vive hoy en un estado de permanente combustión política. La polarización interna ha dejado de ser una estrategia electoral para convertirse en el aire cotidiano que respira la sociedad; una atmósfera enrarecida donde el adversario no es alguien con quien debatir, sino un enemigo al que batir. En este escenario de trincheras ideológicas y puentes rotos, la inminente visita del Papa León XIV a suelo español se presenta no solo como un acontecimiento de indudable relevancia institucional, sino como una oportunidad excepcional para la introspección colectiva. Cabe esperar, con sincero optimismo, que la presencia del Pontífice actúe como un bálsamo que remanse las mentes y los ánimos de los españoles, devolviendo al diálogo, al consenso y a la concordia el lugar central que nunca debió haberse perdido en nuestra vida pública.
Tratar los asuntos de religión en el espacio público requiere, sin duda, una finura extrema. La historia es un testigo implacable: los asuntos de fe, cuando se instrumentalizan o se radicalizan, son de una delicadeza absoluta. No podemos olvidar que las guerras de religión ensangrentaron Europa durante siglos, dejando cicatrices profundas en el viejo continente a causa del dogmatismo y la intolerancia. Precisamente por ese pasado gravoso, el papel del Papado en el siglo XXI se entiende desde una........
