A su debido tiempo
Archivo - El exasesor ministerial Koldo García, a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de noviembre de 2025, en Madrid (España). / Carlos Luján - Europa Press - Archivo
Llevamos meses y más meses escuchando proferir amenazas de todo tipo a los implicados en el caso Koldo. El propio lugarteniente del ex ministro de Transportes y el comisionista Aldama son los más proclives a echar mano de la advertencia, de la amenaza, del chantaje y del ultimátum cada vez que tienen que comparecer ante los tribunales o ante las distintas comisiones de investigación. Hasta la fecha se ha hablado mucho, pero no se ha hecho nada. Todos guardan grabaciones, papeles y documentos con los que amenazan enarbolándolos verbalmente de forma constante, pero nada más.
Ante el Parlamento de Navarra y con el tono victimista que ha adoptado en los últimos tiempos, Koldo García, el superhombre, el líder de los amaños, el conseguidor de todo tipo de productos, el favorito de los ministros, ha advertido: "Esto acaba de empezar". Creíamos que ya había empezado tiempo atrás, pero no. Unos y otros reculan constantemente afirmando que lo mejor, lo más "gordo", está por salir.
Cabe preguntarse: ¿qué más cosas tienen que salir que la UCO no haya descubierto ya? Parece ser que los actores principales de la advertencia y la amenaza guardan más información y que la van soltando poco a poco, como si de píldoras se tratara. Da la sensación de que nos estuvieran tomando el pelo a todos, también a los periodistas. Sin embargo, Koldo ha prometido que demostrará todo "a su debido tiempo". ¿Qué fecha considera la mano derecha de Ábalos que es el "debido tiempo"?
A este paso, a unos, los más jóvenes, les saldrán canas; a otros, arrugas profundas; y los demás, debido a la edad, puede que ni lleguen en perfectas condiciones de salud al "debido tiempo". Están mareando la perdiz. Encima, cuando más expectantes estamos los ciudadanos ante lo que unos y otros puedan decir, se acogen a su derecho a no declarar, dejándonos a dos velas. No sé a qué es debida tanta demora cuando unos y otros aseguran que demostrarán todo. Pero, ¿cuándo? La impaciencia empieza a hacer mella entre los que esperamos, ya un poco desesperanzados, que estalle la bomba de racimo que todos dicen poseer.
El asunto se va a quedar en algo parecido a lo de las armas de destrucción masiva, que nunca existieron, de Sadam Hussein.
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