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Corren malos tiempos para la lírica

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13.03.2026

Trump dice que la guerra contra Irán "está ganada" pero sugiere que continuará la ofensiva

Oye uno por ahí, a un lado y a otro, que el pasado año se ha batido el récord de beneficios de las grandes empresas en España, especialmente en los sectores de la energía y de la banca. Se habla de 65.000 millones de euros en lo que se refiere a empresas del IBEX 35. Los salarios de los presidentes de esas empresas no se han quedado atrás, ya que se han visto aumentadas sus remuneraciones en un 17 % en lo que se refiere a la banca y en un 23% en el conjunto de empresas del citado IBEX, lo que equivale a 111 veces el salario medio. En contraposición con estos datos el salario mínimo interprofesional se verá aumentado este año en un 3,1% y las pensiones en un 2,7%. Es lo que tiene la economía de mercado, que es protagonista de cosas difíciles de ser explicadas y mucho menos digeridas, aunque estemos inmersos en un "estado del bienestar" que para otros quisieran.

En el plano de la política internacional el Sr. Trump parece empeñado en emular a los grandes conquistadores, ya sean Gengis Kan o Alejandro el Magno, imponiendo a machacamartillo sus pretensiones, en su caso a base de drones y misiles. Es algo que cuesta entender ya que no hace muchos meses aspiraba a que le fuera concedido el "Nobel de la Paz". Su colega el Sr. Putin, imitando a los "Hermanos Karamázov", se ha metido en la casa del vecino de al lado. Y allí está, en Ucrania, en plena guerra, desde hace cuatro años. El Sr. Netanyahu, para no ser menos, ejerce de "okupa" en los territorios adyacentes a Israel. Y el gigante chino de momento no se ha manifestado, quizás a la espera de tiempos mejores. En este maremágnum, el gobierno español ha optado por elegir el rol del "jurado número 8" de "Doce hombres sin piedad", y está por ver si conseguirá un final feliz, como acontecía en aquella película, o le darán con la puerta en las narices los EEUU y sus colegas europeos.

Todo esto no hace sino recordar aquello que dijo Bertolt Brecht (B.B.) en su día de que "corren malos tiempos para la lírica". Eran los años en los que el Sr. Hittler se encontraba haciendo de las suyas. En España, pasados los años de las postguerra, Brecht resultó ser muy apreciado por gran parte de los jóvenes de entonces. En el paso del ecuador del siglo pasado, los universitarios lo utilizaban para protestar contra el "régimen". Y es que el dramaturgo alemán no solo aportaba mucho al nuevo teatro, sino que dejaba muchos eslóganes que se repetían en determinados ambientes. Sus obras fueron representadas, censuradas y alguna que otra secuestrada, muchos años después de haber sido escritas. Y es que Brecht tuvo que salir pitando de Alemania dada su ideología antinazi, lo que resultaba muy valorado por los países democráticos, y por los disidentes de las dictaduras. "Madre Coraje" quizás llegara a ser su obra más representativa, sin dejar atrás "El Círculo Caucasiano" y "Terror y miseria del Tercer Reich". Hoy en día, a diferencia de entonces, sus obras pueden disfrutarse en cualquier sala.

Creador del teatro épico, también llamado dialéctico, influyó en muchos autores, incluidos los españoles Alfonso Sastre y Antonio Buero Vallejo. Este último llegó a "disfrutar" de las cárceles franquistas unos cuantos años, compartiendo espacio, en una de las ocasiones, con el poeta Miguel Hernández.

Pues eso, que, para una determinada generación, personajes de este tipo eran admirados no solo por lo que escribían, sino por lo que eran. No resultaba difícil quedarse con aquello de que "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay hombres que luchan un año y son mejores. Hay hombres que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay hombres que luchan toda la vida, y esos son imprescindibles".

"Corren malos tiempos para la lírica". Pero no hace falta refugiarse en las obras de renombrados autores como Brecht para decir lo que se piensa, porque hay libertad para expresarse. Aunque, quizás no sirva de mucho hacerlo, dado el siniestro panorama que, cual jinete del Apocalipsis, está agitando a Europa. Lejos quedaron aquellas representaciones de "teatro leído", que se prodigaban cuando todo estaba censurado o prohibido. Aquellas sesiones en las que, aunque metidas con calzador, podían verse a "Las Troyanas" de Jean Paul Sartre, o a "Las criadas" de Jean Genet, o a "La cantante calva" de Eugene Ionesco, o a Luigi Pirandello con sus "Seis personajes en busca de autor", o a Samuel Beckett "Esperando a Godot", para terminar en la "Fiesta de cumpleaños" de Harol Pinter.

A día de hoy, "el árbol marchito del patio, habla de la tierra enferma, aunque los paseantes lo traten de mustio"(B.B.).

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