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José Luis Pardos y La Campiña de Los Álamos en el Valle de Ricote: A veces, los sueños se hacen realidad

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Imagen de archivo de José Luis Pardos. / L.O.

Recuerdo cuando conocí a José Luis Pardos. Un hombre culto, atractivo; un diplomático de carrera nacido en el barrio del Carmen, de Murcia, que pasado el tiempo de su labor diplomática —entre otros lugares fue embajador de España en Australia, Canadá y Dinamarca— eligió Cieza, en pleno Valle de Ricote, como el sitio ideal para dejar su legado de hombre adelantado a su tiempo. Tan adelantado a su tiempo que como embajador, en Canadá, creó la primera web de una embajada e implantó el primer correo electrónico en la sede de la cancillería en Australia, donde fue nuestro representante de 1987 a 1992.

Y recuerdo que fue una charla enriquecedora para mí, porque me permitió descubrir a un personaje ilustrado, lleno de proyectos y de vivencias. Vivencias que sabía transmitir con extraordinaria pasión. Y su gran pasión era la puesta en marcha de la Fundación Los Álamos, en el Valle de Ricote.

Una fundación creada en el 2005, que tras su muerte preside el profesor de la Universidad de Murcia, Conrado Navalón, y que tiene como objetivo la difusión de las ideas de su fundador. Ideas inspiradas en su visión de un mundo mejor a través de la educación, la cultura y el progreso, porque por encima de todo, él quería preservar la riqueza cultural y natural del Valle de Ricote, fomentando su conocimiento y su disfrute a través de actividades educativas, culturales y de divulgación para combatir el cambio climático, frenar el avance de la desertización, favorecer el uso racional del agua y fomentar la cultura, la creatividad y la protección de las minorías. Ideas que los miembros de la fundación, procedentes del ámbito académico, profesional e investigador, ponen al servicio de la misma guiados por la justicia social, la defensa de la cultura y la conservación del medio ambiente.

Este mismo mes de abril, el próximo día 18, se cumplirán dos años de su muerte, y allí donde esté, podrá comprobar como sus sueños se están haciendo realidad, porque, entre otras cosas, aquellos apuntes que hablaban de «promover un modelo de vivencia sostenible y comunitario para personas mayores activas, basado en la cooperación y el respeto al medio ambiente» está en el camino adecuado.

Sí, el proyecto ‘La Campiña de los Álamos’, uno de los grandes sueños de José Luis Pardos, ha emprendido el camino que lo hará posible, porque ya hay en marcha un grupo que se constituyó en Casa Matías, de Abarán, el pasado jueves, tras un interesante debate entre variados personajes. Debate en el que con el título ‘Donde, cómo y con quién vivir ahora que soy mayor’, sirvió para constituir un equipo al que podríamos llamar «los guardianes de la utopía» que tiene como único objetivo hacerlo realidad. Hacer realidad esos sueños de ecosistema de resiliencia y vanguardia social, concebido como un laboratorio vivo de responsabilidad social corporativa, que proyecta el legado de José Luis, que siempre soñó con la integración del humanismo tecnológico, con las nuevas tecnologías, para el progreso humano.

Y la Campiña de los Álamos, que estará ubicada en el Valle de Ricote, busca establecer un nuevo estándar de vida post-jubilación a través de la autonomía soberana del residente y la aplicación de IA invisible de alta precisión para monitorización preventiva, liderando la sostenibilidad radical al buscar el objetivo cero en eficiencia energética e hídrica.

A lo largo de la historia, el avance del mundo no se hubiese producido sin aquellas mentes a las que se les llamó, a las que se les llama, utópicas, que han venido rompiendo moldes en todas las sociedades. José Luis Pardos fue una de esas mentes que vino a Cieza a dejar su legado de humanismo, de entendimiento, de búsqueda de un mundo mejor, que se hará realidad con La Campiña de Los Álamos, en el Valle de Ricote.


© La Opinión de Murcia