Hijos de la clase obrera
Ilustración de Nana Pez
Dos acontecimientos recientes han despertado en mi memoria la esencia de sentirme un hijo de la clase obrera. Uf, cómo suena esa expresión, «clase obrera», no «clase media y trabajadora» o «la España que madruga». El primero de ellos tuvo lugar en un estudio de radio, en el que cada semana el cura Joaquín Sánchez invita a quienes tienen que aportar retazos de esperanza. En mi caso, compartir la vida profesional en esto del periodismo y de compromiso social desde la HOAC, el movimiento de la Iglesia en el mundo obrero en el que me he criado y milito.
Militar es un verbo que tiene su miga, ‘militar’, sobre todo en estos tiempos líquidos en el que las estructuras sociales ya no perduran el tiempo necesario para solidificarse. Tiempos de incertidumbre, de separación del poder y la política, del debilitamiento de los sistemas de seguridad que protegían a la persona, o la renuncia al pensamiento y a la planificación a largo plazo.
En esa conversación se despertaron infinidad de recuerdos en torno a un ambiente sindical y político en una familia que, en ocasiones, me ha llevado a sentir que no tuve infancia. Desde........
