Exámenes y otras torturas chinas
Representación del filósofo chino Confuccio
Discúlpame, amigo lector, si el título parece ofensivo contra un pueblo milenario, pero somos hijos de nuestra lengua antes de serlo de nuestro tiempo. Llamamos materna a nuestra lengua antes de tener conciencia del tiempo. De pequeñito vi alguna película de Fu Manchú y comprendí el significado de tortura china como un sutil pero insufrible método de sometimiento, verbigracia estar atado de pies y manos mientras te hacen cosquillas en la planta del pie durante horas. La confesión llegaba por agotamiento, no por sufrimiento como en la picana a que recurrían otros torturadores menos escrupulosos de los que tuve noticia por algunos supervivientes del fascismo.
En estos días, los exámenes de la PAU, los finales de curso de bachilleres y universitarios o las multitudinarias oposiciones a las que concurren los aspirantes a un empleo público con sueldo digno, fuera de las paupérrimas condiciones del empleo privado, son tema de noticiario. Nunca tantas personas fueron sometidas a pruebas de conocimiento, que no de sabiduría, pues los pocos sabios que en el mundo han sido siguen la escondida senda de la que hablaba Fray Luis.
Nadie se cuestiona hoy en día si Sócrates era sabio, ni siquiera su capacitación como maestro sin tener publicación alguna que computar en números........
