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Soñar con los pies en el suelo

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30.03.2026

Víctor Muñoz, celebrando el tercer gol de España en el amistoso del pasado viernes / Andreu Esteban/Efe

Sucede solo a veces en algunas personas, a menudo en otras muchas y nunca en las menos. Me refiero a cuando nos vienen bien dadas las cartas de la vida en determinades ocasiones y tememos que se tuerza el carro en otras también importantes por algún imprevisto o, simplemente, porque la mayoría no somos lo que se dice suertudos.

Y, aunque es difícil de explicar a los demás, lo entendemos fácil para nuestros adentros. E incluso lo vemos con naturalidad, justificándolo como prudencia por evitar las cuentas de la lechera, por acumulación de experiencias negativas o por no parecer ingenuos.

Así estuvimos los futboleros españoles hasta 2008. Ese año, LuisAragonés y sus seleccionados rompieron el gafe que nos martirizaba desde el lejanísimo triunfo de nuestra selección en la Eurocopa de 1964 ante Rusia, en la final madrileña del Bernabéu, jugando al ritmo que marcaba el único Balón de Oro español hasta el reciente de Rodri Hernández, don Luis Suárez Miramontes.

Después, en 2010 llegó la cumbre de Sudáfrica con el Mundial ganado frente a Holanda por Xavi, Iniesta, Villa, Casillas,Ramos y compañía al mando de Vicente del Bosque, más la propina de otra Eurocopa en 2012 con prácticamente las mismas estrellas.

Y más recientemente, Luis de la Fuente logró reverdecer laureles en la pasada Eurocopa de 2024 con otro combinado superlativo a los mandos del referido Rodri, con el estupendo preludio de la UEFA Nations League de 2022/23.

Luis de la Fuente, en el entrenamiento de este jueves. EFE / Rodrigo Jimenez / Rodrigo Jimenez / EFE

Ahora estamos otra vez en ascuas los aficionados españoles con el inminente Mundial de este verano. Y muchos, realmente ilusionados con lo que puedan hacer en Norteamérica nuestros internacionales con ese talismán que parece ser el riojano De la Fuente. Porque no falla el hombre. Allí donde pone el ojo salta la liebre.

Su último invento es un chaval que parecía desahuciado hace pocos meses, cuando falló un gol cantado con el Real Madrid en Barcelona con la liga en juego, que pudo suponer el empate a cuatro. Se trata de Víctor Muñoz, canterano madridista ahora en Osasuna, donde ha pasado de gafes revelándose como un extremo goleador de los que van quedando pocos. Lo seleccionó sorpresivamente De la fuente, le hizo debutar el viernes en Villarreal en el amistoso frente a Serbia y a los pocos minutos marcó un buen gol en una jugada espléndida de la selección con un lujo de pase de tacón previo de Ferrán Torres.

Pero esa extraordinaria jugada fue una más de las muchas que protagonizaron nuestros internacionales, de nuevo pastoreados por el laureado y renacido Rodri tras su gravísima lesión de hace poco más de un año.

Saque a quienes saque, los chicos de De la Fuente bordan el fútbol. Y es que, no solo es que tengamos un medio campo excelso, el mejor del mundo sin duda, con posiciones dobladas, triplicadas e incluso cuatriplicadas en otros puestos, como en la portería, sino que, de un modo poco explicable, todos ellos parecen rendir mejor en la selección que en sus respectivos clubes. El realista Oyarzábal es un paradigma de esta cualidad tan singular como definitoria del trabajo del riojano y sus ayudantes en nuestra selección masculina de fútbol.

Otros ejemplos son Zubimendi, quien suplió con éxito a Rodri en el medio centro español durante su lesión, antes de fichar por el Arsenal de Arteta, donde se está doctorando; o el animoso Cucurella, desde que se hizo dueño del lateral izquierdo español en la meritísima Eurocopa de la pasada Eurocopa y pocos hubieran apostado antes por él.

A este respecto, el joven central hispano colombiano Mosquera, a quien también hizo debutar con la absoluta en Villarreal, puede ser el siguiente. Menudo jugador dejaron escapar nuestros grandes, también hacia el Arsenal del avispado Arteta, cuando pudieron ficharle del Valencia a un precio moderado para lo que se mueve ahora en el fútbol internacional. Otro más, y suma y sigue.

El próximo Mundial está al alcance de los exquisitos pies de nuestros futbolistas y del magisterio del seleccionador, quien también llegó al cargo suscitando dudas y las despejó a golpe de buen juego, conocimiento exhaustivo de los jugadores seleccionables y títulos.

Así que seamos realistas aspirando a la gloria porque hay argumentos ciertos. ¿Y si luego no sucede? Pues a disfrutar de lo gozado y a por lo siguiente.

No dejemos entrar al pesimista que nos roba la esperanza pareciendo siempre la antigua campana de Mazarrón. Esa que tocaba a muerto todos los días.


© La Opinión de Murcia