Toga y gato
El exministro José Luis Ábalos. / EFE / J. J. Guillén
Si no fuera porque es patético, vergonzoso, indignante y escalofriante lo que se está viviendo estos días en el Tribunal Supremo, sería un sainete de los hermanos Álvarez Quintero, por eso de que su primer éxito fue el ojito derecho, premonición clara de la relación Sánchez-Ábalos.
Se sientan en el banquillo de los acusados -que es un eufemismo porque están en la misma silla que los demás- un comisionista, un aprovechado, y el brazo ejecutor de este último, por ganar dinero en la venta de unas mascarillas, mientras la gente la espichaba por una maldita pandemia. Por esa Sala están pasando testigos de todo tipo. Veamos por ahora los más interesantes. En principio, son las novias y parejas del ojito derecho del presidente en otra época (ahora es un desconocido en lo personal), predicador de la anticorrupción, feminista porque es socialista, y ex de muchas cosas más. Junto a él, se encuentran su fiel Koldo, y el corruptor Aldama. Esas novias o exparejas han declarado lo siguiente. Una de ellas, que cobraba sin pisar siquiera el puesto de trabajo de una empresa que es pública, y a cuyo jefe le abrieron un expediente por llamar la atención de esa ilegalidad. La otra ex, sí iba a trabajar a otra empresa también pagada por todos nosotros (recuerde que estamos ya en disposición de contribuir, un año más, a través del impuesto de IRPF, a que esta gente se pegue la vida padre), pero solo a la biblioteca a leer libros de trenes. Gracias a ella éstos funcionan cada vez mejor.
Por si fuera poco, aparece en escena el famoso gato, llamado “pequeño ratón”, que todas lo quieren. La exesposa de Ábalos, Carolina Perles, dice que el gato es de su hijo, y llama a la ex miss Asturias ladrona de gatos. No me atrevo a sentenciar de quién es el gato, pues lo único que me consta es que el deseado minino se rompió una pierna según la exnovia (pata, para todos los demás), y la operación veterinaria se la pagamos usted y yo con el IRPF. Está claro que lo importante en este juicio, por tanto, no es el dinero que se embolsaron, sino quién es la legítima propietaria y usufructuaria del “pequeño ratón”, al que por cierto Jessica lo considera como un hijo adoptado. Los señores y señora con toga han oído estupefactos la historia del gato, que encima tiene, en otro orden, las mismas letras que su traje talar.
Hay que adicionar a esta historia otra también muy llamativa, como es el problema de un abogado para dirigirse a una testigo, porque el presidente del tribunal no quería se le preguntase directamente si era o no prostituta. Tras darle muchas vueltas a la forma de preguntar, el letrado optó por renunciar a hacerla. La verdad es que, aunque fuera prostituta, su testimonio sería tan válido como el de una monja de clausura. Recuerdo aquel juicio donde el abogado defensor, harto de que le perjudicaran las respuestas de una testigo, con la intención de ningunear o de minusvalorar su declaración, le preguntó si ejercía la prostitución, a lo que ésta le respondió: “Y me lo preguntas tú”. La siguiente frase del letrado fue: “No hay más preguntas, señoría”. Su testimonio en ese caso de homicidio fue tan válido como el del resto de los testigos que depusieron en el juicio oral.
El colmo, por ahora, pues queda mucho aún por salir a la luz, de este culebrón, es que una señora afirmó ante la Sala haber llevado hasta 90.000 euros a la sede del PSOE. Cuando se bajaba del ascensor, había una persona esperándola para recoger el sobre con dinero de 45.000 euros cada uno de los dos entregados. No me extraña, consecuentemente, que el enamorado presidente de su mujer y del poder, se haya ido a China, y encima su mujer ha sido acusada de 4 delitos entretanto. Pero tendrá que volver, y enfrentarse a la cruda realidad de la pérdida de elecciones autonómicas y de votos en general, a los juicios por corrupción de sus manos derechas, y de sus parientes más próximos, hermano y esposa. Ni siquiera un encajador nato, como es él, va a poder soportarlo, y aunque no convoque elecciones anticipadas porque no quiere abandonar sus privilegiados viajes y demás prebendas, el sufrimiento que le espera sí que va a ser un auténtico martirio chino. Esperemos que el próximo año, gane quien gane las elecciones, no pacte contra natura con independentistas y exetarras para llegar a La Moncloa, que ya hemos tenido experiencias negativas suficientes. Honradez y solidaridad, es lo que pido.
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