menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La hermana de Mendelssohn

6 0
28.02.2026

Retrato de Fanny Hensel, por Moritz Daniel Oppenheim (1842). / L.O.

También la paridad de sexos ha llegado al mundo de la música clásica. Aún es muy mejorable, por supuesto, pero la progresión reciente hace pensar que en unos años será una completa realidad. Ha llegado a instrumentos considerados tradicionalmente como masculinos, a orquestas famosas especialmente retrógradas e, incluso, a dos campos casi vetados: la dirección de orquesta y la composición. Cada vez más directoras se ponen al frente de las mejores orquestas y cada vez más compositoras son escuchadas en las salas de concierto. Como era fácil de suponer, han demostrado que no están detrás en competencia profesional, lo que nos lleva a pensar en la injusticia histórica que muchas mujeres han sufrido en el mundo de la música sólo por el hecho de serlo. Fanny Hensel es un ejemplo de mujer de enorme talento a quien se le impidió desarrollarlo como merecía. Hasta el apellido puede que les haga dudar, dada la costumbre de muchos países de otorgar a la mujer el apellido del marido con el matrimonio.

Fanny nació en Hamburgo en 1805 con el apellido Mendelssohn, que seguro que les sonará más. Abraham, su padre, dirigía la sucursal del banco familiar y pocos años después se trasladaron a Berlín. Su abuelo había sido un afamado filósofo que defendía la integración de los judíos en la cultura alemana. De hecho, Abraham bautizaría en el luteranismo a sus cuatro hijos, añadiéndoles el apellido Bartholdy. Hasta que cumplió quince años, la educación que recibió Fanny fue prácticamente idéntica a la de su hermano Felix, cuatro años menor que ella. Dio las primeras clases de piano de su madre, quien le enseñó la tradición familiar de Bach, transmitida generaciones antes por Johann Kirnberger, alumno del compositor. Fanny y Felix fueron alumnos de piano de Ludwig Berger y de composición de Carl Zelter. Éste le comentó por carta a Goethe que la niña era realmente especial y también describió su habilidad como pianista con un elogio muy peculiar: "Toca como un hombre".

Las cosas cambiaron hacia 1820. Su padre, también por carta, le dijo a Fanny que la música podía convertirse en una profesión para su hermano, pero que para ella debía ser un adorno y un medio de educación. Cuando Fanny consideró publicar sus composiciones, su padre y su hermano se opusieron, posiblemente porque era indecoroso que una mujer de su posición ganara dinero. Por el mismo motivo, sus conciertos no podían ser públicos ni remunerados. A pesar de esto, la relación entre Fanny y Felix fue siempre muy cercana. Se admiraban, se respetaban, se querían y eran sus mejores consejeros, tanto en el aspecto personal como en el musical.

Abraham comenzó a organizar unas sesiones musicales todos los domingos para fomentar el talento musical de sus hijos con recitales en la casa familiar, abiertos a un público restringido. Aun así, en ocasiones hasta 300 invitados disfrutaban con las interpretaciones de los hermanos de sus propias obras y de compositores clásicos, en las que también participaban músicos profesionales. Estos conciertos se interrumpieron en 1829 por un doble motivo: la partida de Felix a Hamburgo y el matrimonio de Fanny con el pintor Wilhelm Hensel.

El noviazgo fue bastante complicado. Se conocieron en el taller del artista cuando Fanny contaba solo 16 años. Debido a su juventud, la familia prohibió cualquier compromiso y cualquier contacto. Hensel realizó un largo viaje de estudios de cinco años por Italia, tras el que reanudaron la relación y se casaron. Instalados en la casa familiar de los Mendelssohn tuvieron un único hijo, al que impusieron los nombres de Sebastian, Ludwig y Felix, en honor a Bach, a Beethoven y a su propio hermano, y en 1831 continuaron los conciertos dominicales. Fanny interpretaba al piano, dirigía un coro femenino que había fundado y, también, cuando el repertorio lo demandaba, una orquesta formada por músicos de las orquestas de la ópera y de la corte. Wilhem fue un apoyo enorme para su mujer, con quien colaboró artísticamente en numerosas ocasiones y a quien animó a publicar sus obras.

Fanny Hensel falleció repentinamente en mayo de 1847, a causa de un derrame cerebral, después de haber dirigido una obra de su hermano en el ensayo previo al concierto que se iba a celebrar un día después. Dejó una obra extensísima de unas 450 composiciones, entre ellas unas 250 canciones y numerosas obras para piano. Por contra, su obra para grupos de cámara y sinfónicos es muy reducida, aunque excelente: una obertura, cuatro cantatas, un cuarteto con piano, un cuarteto de cuerda y un trío con piano. Tras su muerte, Wilhem Hensel comenzó a publicar, con ayuda de Felix, muchas de las obras de Fanny. Pero Felix, tan ligado a Fanny en vida, murió tan sólo seis meses más tarde, por el mismo motivo que su hermana.

Por si todavía alguien tiene dudas, algunas obras de Fanny fueron atribuidas durante mucho tiempo a su hermano, que incluso publicó seis canciones de ella, antes de su matrimonio y con su aprobación, intercaladas con las suyas, como si fueran obras propias. La familia, evidentemente, conocía la autoría de cada una de estas piezas. No así la reina Victoria de Inglaterra, que en una recepción le comentó a Felix que una de ellas era su preferida. Éste tuvo que confesar que era de Mendelssohn, pero de Fanny Mendelssohn.

Suscríbete para seguir leyendo


© La Opinión de Murcia