El Ministerio del Pero
Hay palabras que deberían pasar un control de armas. No las grandes —patria, nación, Occidente, tradición—, que llegan con escolta ideológica y se anuncian solas. Las peligrosas son las pequeñas, las que parecen no decir nada. El ‘pero’, por ejemplo.
El ‘pero’ parece educado. Dice que comprende, que respeta, que no tiene nada contra nadie. Luego empieza a retirar cosas. Primero el rostro. Después la biografía. Luego la pobreza, el cansancio, la intemperie. Al final, donde había una persona queda una categoría: el inmigrante. El ‘pero’ no mata; prepara la conversación para que otros puedan matar la compasión sin mancharse.
España tiene un Ministerio del Pero. No figura en el BOE, pero trabaja mucho. Tiene delegaciones en bares, taxis, comunidades de vecinos y grupos de WhatsApp, esa diputación permanente de la sospecha donde la verdad llega siempre reenviada. Su funcionario más eficaz no siempre es un extremista. A veces es alguien que cobra poco,........
