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El dios dinero no tiene ateos

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24.01.2026

Donald Trump esta semana en Davos. / Europa Press

Cuando Donald Trump bombardea lugares estratégicos de Venezuela, mata a decenas de personas, secuestra a su presidente y nombra a Delcy Rodríguez presidenta encargada, no lo hace guiado por principios morales sino por intereses económicos. Lo que le importa es el petróleo del país y los minerales que necesita para que funcionen sus industrias. Y así lo manifiesta descaradamente: él tiene que controlar directamente la producción y la comercialización del petróleo. La democracia de Venezuela, el bienestar de sus habitantes, el respeto a las leyes internacionales y nacionales le traen al pairo. Es más, se burla de las gentes del país diciendo que son personas muy feas.

Ahora quiere anexionarse Groenlandia (por las buenas o por las malas). La isla helada es parte de la Unión Europea porque Dinamarca es uno de sus 27 miembros y está integrada en la OTAN. No le importa extorsionar a uno de sus aliados. Y la razón es muy sencilla: le interesa para sus negocios, para sus industrias, para el control de la navegación comercial. «Necesitamos que Groenlandia sea nuestra», dice como si esa necesidad fuese un argumento válido para ocuparla con dólares o por las armas.

Respecto al conflicto de Gaza es conocido su plan. Montar un resort de lujo sobre las ruinas y los cadáveres de las víctimas del genocidio más execrable de la historia. Resulta obsceno pensar que donde ha existido tanto dolor, tantas lágrimas, tantas heridas, tanta destrucción, tanta muerte, se pueda pensar en hacer un negocio de proporciones tan gigantescas.

La guerra de aranceles pone encima del tapete lo que verdaderamente importa. ¿Cómo se puede ganar más dinero, aunque sea perjudicando al resto del mundo? América primero quiere decir la bolsa primero.

Cuando visité por primera vez la Torre Trump en la Quinta Avenida de Manhattan en la ciudad de Nueva York pensé cómo había sido posible reunir la cantidad de dinero necesaria para construir ese monstruo en el ombligo del mundo. También descubrí que la Torre era una fuente inagotable de producir dinero. Pensé con asombro, cómo era posible que el dueño fuese una sola persona, y que esa persona estuviese inmersa en innumerables negocios que........

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