Siempre libros
Los conocí a edad temprana en un aula donde tras su gran ventanal observaba y percibía un mandarino que se erguía en el centro del patio como faro luminoso, anaranjado y frutal, el cual alumbraba mis primeros pasos educativos a través de las cálidas voces de las madres mercedarias Concepción y Trinidad. Ellos comenzaron a custodiarme en la infancia. En la confusa adolescencia me invitaron a alcanzar entendimiento y........
