El Gobierno se apunta al salseo
En la Moncloa se ha puesto de moda el mañaneo, o, en palabras del presidente Pedro Sánchez, el salseo. La política convertida en coreografía, donde cada gesto se ensaya y cada escena busca el titular. Sumar escenificó este viernes un plante de más de dos horas en la puerta de acceso a la sala del Consejo de Ministros para que el PSOE accediera a sus pretensiones en materia de vivienda. Como unos y otros saben que estas exigencias son imposibles de aprobar en el Congreso, porque no hay mayoría parlamentaria, acabaron incorporándose a un segundo decreto diferente al del plan anticrisis por la guerra de Irán, un texto con fecha de caducidad que decaerá ante la falta de apoyos.
El grupo mayoritario del Gobierno aprobó su «decreto de derechas», en palabras del secretario general del PP, Miguel Tellado, que posiblemente será convalidado por el Congreso el jueves, y el grupo minoritario podrá vender a sus (cada vez menos) incondicionales que es útil. El teatrillo de la política. De algo ha servido el viaje a los Oscar en business de la vicepresidenta Yolanda Díaz. Cuando uno se codea con los mejores actores del mundo, siempre hay más posibilidades de que se le pegue algo. No la estatuilla, claro, pero sí el método. Otra cosa es que la ficción cuele incluso entre los fans menos críticos, porque se ha notado, y mucho, que el PSOE ha accedido a aprobar la prórroga de los alquileres consciente de que nunca se aplicará.
Sumar lo ha vendido como una gran victoria, cierto, pero también Santiago Segura defiende que Torrente presidente es cine. Nietzsche sostenía que las personas «preferimos ilusiones que nos resulten útiles o reconfortantes», y los ministros de Sumar seguro que han oído hablar de las «ilusiones necesarias», esas que nos permiten seguir viviendo… o, en este caso, seguir gobernando.
Mucho salseo y mucho mañaneo en el Gobierno ante una ciudadanía cada vez más escéptica que ve cómo en el guion del día a día se sustituye la realidad por el artificio.
