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Portillo, el héroe del último ascenso del Oviedo, un año después: "El día de la final, al despertar, le dije a mi mujer: 'Vamos a ascender'; lo tenía clarísimo"

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21.06.2026

Portillo, el héroe del último ascenso del Oviedo, un año después: "El día de la final, al despertar, le dije a mi mujer: 'Vamos a ascender'; lo tenía clarísimo"

"Cuando chuto, justo cuando toco el balón, sé que va dentro; fue uno de los goles más bonitos de mi carrera y el más importante"

Francisco Portillo celebrando su gol en la final del play-off de ascenso a Primera en el Tartiere. | E. P.

Hay frases destinadas a quedarse para siempre. En el oviedismo ya hay una que forma parte del imaginario colectivo: "21 de junio, San Portillo". El fútbol se alimenta de momentos y de símbolos. Técnicamente, el gol de Francisco Portillo (Málaga, 1990) no fue el del ascenso. Cuando su volea entró en la escuadra, el Oviedo ya tenía el regreso a Primera al alcance. Solo era cuestión de minutos porque el 2-1 también valía. Pero las emociones siempre se imponen a la lógica.

Por eso, para toda una generación de oviedistas, Portillo será siempre el autor del gol del ascenso. Del golazo del ascenso. El derechazo que desató un torrente de lágrimas, abrazos y felicidad en un Tartiere que llevaba más de dos décadas esperando aquella noche. "Fue el de la tranquilidad", dice él, entre humilde y pragmático. Se queda corto. Un año después de la mayor fiesta reciente del oviedismo, el héroe de aquella volea inolvidable atiende a LA NUEVA ESPAÑA para recordar el día en que su nombre quedó grabado para siempre en la historia azul.

Ahora vamos con el 21 de junio, pero antes, ¿cómo está?

Desconectando después de un año duro, tanto en lo personal como en lo colectivo. Las cosas no han salido como queríamos (acaba de descender con el Huesca). Siempre digo que soy un afortunado porque he vivido momentos muy bonitos en el fútbol, pero esta vez me ha tocado la cara más fea. Es un deporte en el que se pierde más de lo que se gana y eso es lo que nos ha pasado este año.

¿Y ahora qué se plantea?

A nivel personal me encuentro muy bien. Quiero descansar, desconectar y encontrar un proyecto que me ilusione, que me atraiga y me dé ganas de volver a estar ahí.

Acaba de cumplir 36 años. ¿Piensa ya en el final?

No. Cuando cumples años tampoco tiene mucho sentido mirar demasiado lejos. Pero me encuentro bien, me cuido y sigo trabajando. No sé cuántos años más jugaré, pero todavía tengo ganas de seguir.

Cuando escucha "21 de junio", ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza?

Alegría e ilusión. Es un día que se quedará conmigo para siempre. Lo que logramos fue muy bonito, por cómo lo conseguimos y por cómo lo vivió la gente. Y, además, tuve la suerte de ser protagonista con ese gol. Conseguir aquel objetivo fue una satisfacción enorme. Siempre lo digo: posiblemente, el día más bonito de mi carrera.

Todo el mundo recuerda su gol.

Los protagonistas fuimos todos. Yo tuve la fortuna de estar en el lugar adecuado en el momento justo. Lo que sentí cuando entró el balón y el estadio se vino abajo es imposible de explicar. Fue el gol de la tranquilidad, así lo viví yo, el que nos acercó definitivamente al objetivo.

¿Usted también salió de Anduva convencido de que el ascenso era posible?

Cuando afrontas una final y pierdes 1-0 en la ida, evidentemente te quedas con que no es el mejor escenario. Pero sabíamos que la vuelta era en casa, que el Tartiere iba a estar a reventar y nos sentíamos muy confiados. Pero sobre todo me di cuenta que ascenderíamos la mañana del partido de vuelta.

Sí, nada más........

© La Nueva España