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Obrero

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03.04.2026

Este artículo se publicó originalmente en la revista ‘La Marea’. Puedes conseguir un ejemplar aquí o suscribirte y apoyar el periodismo independiente.


Obrero (lat. operarius) no es sólo el que obra, esto es, el que hace o trabaja, sino quien precisamente debido a su hacer genera o produce una obra, que en latín se dice opera, de donde proceden tanto nuestro término «obrero» como el cultismo «operario». Obrero y operario no sólo son aquellos que trabajan para otro (trabajadores) sino que hacen, es decir, que aunque padecen las condiciones a veces paupérrimas que les dicta su empleador, son eminentemente sujetos activos. Son efectivamente «fuerza» de trabajo y no mera materia pasiva. Podemos preguntarnos por un lado qué hace el obrero con esa fuerza como sujeto activo, además del producto de su trabajo, pero también, y esto es más inquietante, qué opera en el obrero o, dicho de otro modo, qué mecanismos padece que afectan a la manera y el sentido en la que dirige y aplica su fuerza. El adjetivo obrero, y estos incordios son siempre adjetivos, hace referencia a todo aquello relacionado con el trabajador, de modo que podríamos hablar del padecimiento obrero que da lugar por ejemplo al movimiento obrero, cuando se reivindican unas condiciones de trabajo dignas, pero también a aquello que obra en el obrero. Serían dos pasiones obreras: la primera apunta a su libertad, la segunda a su esclavitud siempre y cuando no sea consciente de aquellas fuerzas que a él también le atraviesan. Pueden parecer la misma cosa por sus efectos, como el obrero que lucha por sus derechos, pero se manifiesta su diferencia en el........

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