Adiós, Ruso
Los tiempos, meses, años, hasta aterrizar en los días azarosos: ninguna de estas estaciones por sí sola da para mucho, salvo para decepcionarse más, sin descanso ni arreglo. Por lo pronto, admirado y querido Antonio Gershenson, el Ruso para mí, se mudó a otra dimensión y hubo de velársele en los salones del Issste de San Fernando.
Se fue sin mayor alharaca, dejando sus recuerdos y leyendas para consumo de otros, pero sin dar a estos otros patente de corso para inventar o reinventar su saga. De haber formado parte de un proyecto que buscaba el cambio político por medio de las armas y las bombas, pasó al sindicalismo democrático y al........
