La costura de la vida/Elena Poniatowska
De niña, durante 10 años, pude ver la torre Eiffel y por alguna razón pensé que había bajado del cielo y que algún día se elevaría y no la volvería a ver. No era yo más alta que tres manzanas encimadas y en la casa me decían Petite Pomme, Manzanita, por mis cachetes colorados. A Kitzia, mi hermana, le decían Kiki. Vivíamos mi hermana y yo en la rue Berton, en una casa con jardín que es ahora la embajada de Turquía. Hace años, al regresar a Francia, quise acercarme a las rejas que daban la rue Berton, pero dos gendarmes de azul marino, muchos botones, kepi tieso y redondo nos ordenaron: “circulez, circulez”. Queríamos ver nuestro jardín, sólo nuestro jardín, a través de los barrotes. Lupe, la nana de mi hermanito Jan, causaba sensación. Mi hermana y yo presumíamos a nuestro hermanito, a quien le llevaba yo 14 años, porque nació cuando mi papá regresó de la guerra. “Vous venez des colonies?”, preguntaban los gendarmes porque los franceses solían creer que el mundo era suyo y habían colonizado hasta los........
